Así empezó una historia:
Un día recibes una llamada, una
invitación…
y aceptas.
Atraída por las novedades, por la
posibilidad de ampliar mis conocimientos, me pareció interesante.
“Nunca es tarde”, me dije.
-Jubilada jubilosa -.
Porque jubilarse también puede ser eso: una vida plena que
explosiona,
que combina disposición, tiempo y
sabiduría.
¿Y qué hago con todo esto?, me pregunto.
Y decido que quiero ampliar mi conocimiento libre.
Sí. Y aquí me encuentro, formando parte de esta comunidad
Wiki.
Voy prudente, agudizando mi capacidad de escucha y
observación. Descubriendo un mundo de posibilidades, de aprendizaje, de retos.
Y me pregunto:
¿Cuánto conocimiento puede llegar a caber en una comunidad?
“Libre y responsable”.
Me importa el lenguaje inclusivo de género.
Me importa la diversidad.
Y empiezan a sonar palabras nuevas para mí:
Wikimedia España.
WikiEmakumeok.
Wikimedista.
Y, de repente, Wiki se estacionó en mi cerebro.
Sin pensarlo demasiado, me encuentro formando parte de unas
jornadas anuales de trabajo, de intercambio y aprendizaje.
Nuevos rostros que poco a poco empiezan a resultarme
familiares y que, de una u otra manera, me retan a abrir un nuevo abanico de
conocimientos.
Reinventarse.
Recuperar lo que
se está perdiendo y conservarlo.
La relación entre los museos y las comunidades.
Los patrimonios y los monumentos.
Las funciones de los museos.
Porque los museos guardan conocimiento, pero son las
comunidades quienes lo viven.
La labor colectiva de Wikimedia con archivos e imágenes
rurales.
La recuperación de una memoria oral que poco a poco se va
perdiendo.
Y descubrir también que, en algunos museos, las grandes
manifestaciones y protagonistas de la historia han sido mujeres.
Wikimedia es repositorio, herramienta, comunidad.
Pero detrás de todo ello hay personas, recursos, trabajo,
compromiso…
Y algo que nos falta a casi todas y todos:
el tiempo.
Personas que aportan conocimientos y herramientas a una
comunidad wikimedista.
Y también barreras:
La digitalización.
La ideología.
Las barreras territoriales.
La posesión de la información.
Las nuevas tecnologías.
Algo muy importante “Conocimiento es poder”.
Y, por supuesto, también las críticas constructivas.
La necesidad de revisar quién controla los relatos y cómo se
enmarca la participación de las mujeres. Porque contar, participar y dejar
huella también es un derecho.
Llevar Wikipedia a las aulas y acercarla a las nuevas
generaciones.
Reflexionar sobre el uso _o rechazo_ de la inteligencia artificial
desde la ética y los principios wikimedistas.
Conocer el arduo trabajo que se realiza dentro de la
Biblioteca Nacional de España.
Descubrir el espacio de las lenguas:
la lengua mirandesa,
el extremeño,
y proyectos como Biquipédia y Güiquipedia, que buscan revivir una
comunidad lingüística a punto de desaparecer.
Y preguntarme qué hay detrás de Wikipedia.
Fórmulas matemáticas para recopilar información.
Bases de datos, tablas, artículos, réplicas…
Aplicaciones y herramientas para subir fotografías a
Commons.
Demasiada información para una sola cabeza.
Aunque, pensándolo bien…
¿por qué no?
También hubo tiempo para salir de las pantallas y recorrer
la ciudad.
Escuchar sabios relatos que recogen la historia de Zamora,
su catedral, sus monumentos, su castillo.
Recorrer sus callejuelas.
Y admirar la puesta de sol a orillas del Duero, con su
grandioso puente de piedra.
y, de paso, evitar que se me escapara la juventud de las
neuronas.
¿Y ahora qué?
Ahora toca dejar reposar la información.
Dejar que se asiente.
Para retomarla más adelante.
No tengo prisa por llegar antes.
Ni por acumular conocimientos.
Ni mucho menos por subestimar los que ya conservo.
Todo suma en esta vorágine de información colectiva que, de
una u otra manera,
nos ayuda a crecer como seres humanos y
a dar lo mejor de nosotros en cada experiencia.
Gracias a la organización por el tiempo, la entrega y la
disposición.
Yo seguiré aportando a esta comunidad lo que buenamente
pueda.
Porque todavía me esperan muchas palabras.
El mundo de la literatura, la prosa y los versos también me
espera.
Y, por supuesto, no puedo olvidar la belleza de los versos recogidos en el Romancero Zamorano.
Quizá, después de todo, el conocimiento también sea eso:
seguir teniendo
curiosidad.
Y no dejar nunca de aprender.
Ma.Teresa Quintero Ríos
Musademisletras
Octubre-2026
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